¡Cuesta entender qué puede ser tan importante! Empiezas a preguntarte si tu adolescente tiene una adicción.
Pues no es algo descabellado…
Numerosas encuestas e investigaciones apuntan a que la adicción a las redes sociales se produce porque nos enganchamos a la validación que obtenemos cuando nuestras publicaciones reciben «me gusta» y comentarios. El 62 % de los adultos de todo el mundo afirma que su autoestima aumenta cuando recibe valoraciones positivas en las redes.
Este fenómeno puede ser aún más intenso en los adolescentes, que empiezan a construir su identidad lejos de sus padres. Adolescentes de todo el mundo están aprendiendo a identificar el tamaño de su audiencia online con sentirse queridos y aceptados… y cuando los «me gusta» dejan de llegar, pierden los nervios.
¿Te preocupa que tu adolescente sea víctima de la tecnología moderna?
Es muy probable que exista adicción al móvil si tu adolescente…
- …se siente incómodo cuando no tiene acceso inmediato a la información
- …se enfada cuando le dices que deje el móvil
- …se pone nervioso cuando tiene poca batería y abandona conversaciones o actividades para cargar el teléfono
- …se preocupa a menudo por el límite de datos de su tarifa, o lo supera, y pide más datos con regularidad
- …parece incapaz de llegar a un sitio sin consultar la ruta en el móvil
- …siente ansiedad siempre que no puede mirar las redes sociales
- …revisa obsesivamente si tiene mensajes nuevos y se altera cada vez más si pasa mucho tiempo sin recibir ninguna novedad
¿Qué puedes hacer para ayudar?
1) Da ejemplo.
Cuando estés con tu adolescente, está presente y guarda tu propio móvil. Una encuesta reciente reveló que la adicción al móvil no se limita a los adolescentes. De hecho, el 69 % de los padres admite mirar el móvil cada hora, ¡y el 56 % reconoce incluso haberlo mirado mientras conducía! Este comportamiento alarmante no pasa desapercibido para los adolescentes. Se den cuenta o no, se fijan en ti para aprender a comportarse, así que da ejemplo limitando tu propio tiempo de pantalla en casa.
2) Pon límites.
Crea «zonas sin móviles» en casa para asegurarte de que tu adolescente deja el teléfono en determinados momentos del día. Por ejemplo, no debería llevarse el móvil a la mesa ni al dormitorio cuando es hora de dormir.
3) Fomenta la vida social en persona.
Deja que tu adolescente invite a sus amigos a casa después de clase para que pasen tiempo juntos en persona en lugar de escribirse sin parar. Busca clubes o actividades extraescolares en las que pueda participar y que le ayuden a soltar el móvil y dedicarse a otras cosas.
4) Habla con tu adolescente.
Cuanto mayor es un adolescente, más probable es que discuta cualquier norma que pongas. Para evitar ese conflicto añadido, habla con él antes de establecer nuevas normas sobre el móvil. Explícale todo lo que se está perdiendo por estar pegado al teléfono y dile que no es un castigo, sino un cambio de estilo de vida al que quieres que se sume toda la familia. Recuérdale que un puñado de buenos amigos vale más que un millón de conocidos.
La clave para resolver la adicción al móvil no es eliminarlo por completo de la vida de tu adolescente, sino conseguir que lo vea como una herramienta y no como un salvavidas, y que, como cualquier otra herramienta, no pasa nada por dejarla a un lado durante un rato.
El objetivo final es promover un equilibrio sano entre la vida online y la offline que mejore la vida de tu hijo, en lugar de hundirlo y atar su felicidad a un único objeto.




